El ronroneo del motor y el apagado ruido de la cuidad acompañaban a la respiraciòn de ambos, el señor Chapmel y Kathy en aquel extraño pero comodo silencio. Al poco rato el señor Chapmel encontro un buen tema para conversar y pronto se armo conversacion. No era dificil hablar con aquel hombre, ya que siempre tenia algo interesante que decirle a las personas. Y asi, de platica en platica Kathy no se dio cuenta de que se habian desviado del camino que todos los dias recorrian . En lugar de impecables edifios, por la calle discurrian pequeños locales descuidados y autos viejos y sucios.
-Señor Chapmel, ¿por qué nos desviamos?-pregunto la joven cuando se dio cuenta del cambio.
-Se nos acabara pronto el aceite para el motor jovencita, conozco un mecano excelente por estos rumbos.
Kathy miro por la ventana, -¿Que rumbos son estos?- pregunto. Nunca habia estado en ningun lugar parecido, su adinerado modo de vida nunca lo habria permitido.
-Estamos en la zona baja, jovencita.
Kathy no supo a lo que se referia, pero prefirio guardar silencio. Guardo silencio en todo el resto del trayecto hasta el mecanico, el cual los saludo muy alegremente, y parecia conocer al señor Chapmel.
-Charlie!-saludo el hombre que un sostenia un cigarro en la mano.-¿qué te trae por aqui?
El señor Chapmel esbozaba una sonrisa mientras explicaba el problema del aceite al mecanico. Katherine los miraba desde la puerta. El mecanico le llamba mucho la atencion. Su manera de hablar era diferente a la suya o la de cualquier otra persona que conociera. Apresuraba las palabras, al punto de abreviar inconsiente mente o cortar algunas letras. Ademas su rono de voz era grave pero muy viva, casi cantaba cuando hablaba. "Habla como una trompeta" logro describir Kathy.
Lugo de llegar a un acuerdo, Kathy y el Sñor Chapmel salieron a la calle. El auto estaria listo en media hora, asi que se pasearian un poco por el barrio. El sol calentaba la banqueta y el aire sobre esta de una manera hipnotizante. Katherine se pudo haber quedado ahi todo el dia sin ningun problema.
Caminaron y visitaron las tiendas, comieron ahi, ya que seguro elpadre de Kathy no comeria en casa y no tenia caso esperr a llegar a la casa para almorzar. Recorrian un callejon con las hamburguesas en lamano, cuando escucharon un ruido que los hizo detenerse. Cuando aguzaron el oido cayeron en cuenta de dos cosas: la primera era que el supuesto ruido provenia de un pequeño edificio situado a pocas cuadras de donde estaban parados, y que el su`puesto ruido era musica.
Kathy fue la primera en estar frente a la puerta, que estaba abierta y daba a un recibidor con un mostrador y algunos sillones apolillados. Despues de esta estancia estaba un salon con bancos en hileras, un gran equipo de sonido, algunos muebles, y un coro de gospel.
Es importante mencionar que Kathy no habia estado fuera de la zona alta de la ciudad en todad su vida y el hecho de salir de ella era toda una aventura para ella. Pero mas relevante aun, Katherine nunca habia escuchado musica gospel, ni R&B ni nada parecido, asi que desde luego, le fascino. La alegria, la simplicidad y al mismo tiempo impacto que la musica reflejaba, pero sobre todo, la libertad que se sentia al escuchar esa melodia le impresionaba. De repente sintio una mano en el hombro. Al volverse descubrio al señor Chapmel
-Es hora de irnos.-dijo el chofer. Kathy lo miro implorante-¿No podemos quedarnos hasta que terminen la cancion?
-De acuerdo-respondio su amigo-Pero en cuanto acaben nos vamos.
Y asi fue. Cuando la cancion termino y el coro se disperso, los dos espectadores dieron media vuleta para irse. Cuando estaban en la puerta Kathy dio u ultimo vistazo al lugar donde se hacia tan magica musica. Para su sorpresa una chica de su misma edad aproximadamente la estaba mirando. Igual que todos los integrantes del coro su piel era oscura y su pelo era negro, atado en un precaria coleta. " bastante rellenita" penso Kathy tiempo despues, pero en ese momento se paralizo al mirar en esos ojos oscuros. Lo mas curioso era que la muchacha sonreia. Sip, asi era, la chica le estaba sonriendo, luego nego con la cabeza, y se adentro en el salon. Quince minutos despues ya estaban de camino a la residencia.
Maestra, me gusto mucho, los cortes de un capitulo a otro estan bien y las metaforas de la galleta de la suerte y otra muy bien logradas, ojo a los teclasos y faltas
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