De los siete días de la semana, cinco eran empleados en la escuela. De todo el día seis horas y media eran destinadas a estar confinada en la escuela preparatoria de California. El enorme edificio adornado elegante mente para los alumnos adinerados hacía de cárcel y refugio al mismo tiempo. La personalidad de Kathy no encajaba en el perfil de cualquier alumno promedio de la escuela: presumidos, orgullosos y altaneros. Pero, por otra parte, Kathy nunca encajaba en el promedio.
Una cuadra antes de llegar, el señor Chapmel se detuvo.
- Bueno jovencita- dijo con su ronca voz impregnada de simpatía- Aquí es donde nos despedimos. Que tenga un buen día, y no se subestime.-Al señor Chapmel le gustaba dar un consejo en la mañana antes de comenzar el día. "Es algo así como una galleta de la fortuna matutina" pesaba Kathy cuando le decían esos consejos.
-Lo tendré en mente- se limito a contestar-. Que tenga un buen día y nos vemos en seis horas-dijo con una sonrisa sarcástica.
Después de las formalidades de siempre, Kathy salio a la calle y se dirigió hacia la escuela, mientras el señor Chapmel se alejaba en la dirección contraria.
No tardo mas de cinco minutos en estar frente a la puerta de la escuela. Respiro hondo y entro. El pasillo principal; elegante mente ornamentado con mármol y relucientes puertas estaba repleto de estudiante de mas o menos la misma edad de Kathy. Todos se apretujaban para llegar al patio central o a sus salones para iniciar las clases. Había toda clase de personas; atletas, darketos, fresas, emos, pero mas que nada, se respiraba un aire de superioridad por parte de todos. Cada una de las personas en el edificio se creían . .no, estaban seguros de ser mejores que cualquiera de las personas fuera del mismo edificio. No tenían ninguna diferencia con un ser humano normal, no tenían extremidades de mas, ni inteligencia superior, ni nada por el estilo, solo mas dinero.
A duras penas se abrió paso entre la gente y ocupo su lugar de siempre en el salón, uno de los asientos del fondo junto a la ventana. Ese era su lugar preferido, pues podía ver todo el salón, y sin embargo pocos podían verla a ella. Además estaba la ventana. Cuantas veces se perdía en sus pensamientos mirando a través del cristal. Después de alguno minutos apareció el primer maestro del día. Kathy no recordaba su nombre, aunque por otra parte, no era necesario ni importante.La clase arranco como un ferrocarril: lenta y pesada mente. Ya había perdido la noción del tiempo cuando el profesor dejo el aula y el salón quedo sin vigilancia. A esto le siguieron diez minutos de espera y luego llego el siguiente maestro y así sucesiva mente toda la mañana. Era terriblemente monótono y deseperante, pero gracias a dios existía el receso. Al salir al patio principal el aire le dio en la pálida cara y le revolvio el cabello. Las caricias que le hacia el viento la reconfortaban enormemente. Se quedo ahí, parada gozando del viento, ajena al tiempo y la distancia. Ese bello estado de paz no duro mucho, ya que un grupo de chicas riendo paso a su lado cual bólido y le propinaron un buen empujón que la dejo en el suelo. El impacto despertó a Kathy del hechizo del viento y tardo un segundo en reaccionar en la realidad. Aun en el piso miro a su alrededor. Nadie lo había notado, y mucho menos interesado. Suspiro, se levanto y se sacudió un poco. Le dolía la pierna, pero de todos modos no había ocurrido gran cosa. Compro su almuerzo y miro las mesas. ¿En cual se sentaría? no seria rechazada en ninguna, ya que ella pertenecía a ese grupo de personas "superiores", pero tampoco era una chica muy popular. Por fin escogió una mesa y se aproximo. Estaba ya a unos metros cuando un chico de la mesa mas próxima se levanto. Quedo cara a cara con Kathy. A ésta se le paro la respiracion y no tardo en sonrojarse. El chico mientras tanto se hizo a un lado y se alejo sin problemas. "Tonta" pensó Kathy, "¿Que a caso no te puedes controlar?".Recupero la calma y se sentó en una mesa con el equipo de porristas. Nadie advirtió su llegada ni mucho menos su presencia. Después de un rato se integro a la platica, aunque muy pobre mente, ya que no era muy buena para socializar. Le costaba trabajo seguir los temas de conversacion, y no sabia aportar información valiosa a la platica. De cualquier manera hizo su mejor esfuerzo hasta que termino el receso y todos regresaron al salón.
Una vez en la clase, Katherine se se guia reprochando por su comporta miento con el chico de la cafetería. Su nombre era Max, y a Kathy le gustaba. Lo había observado muchas veces e incluso había hablado un par de veces con el, pero la verdad era que el apenas sabia de su existencia. Por eso mismo Kathy se limitaba a observarlo y toparse con el ocasional mente.
El resto de la escuela paso con la misma lentitud de la mañana, imperturbable y monótona.Por fin la campanilla sonó y Kathy camino tranquila mente hasta la cuadra donde el señor Chapmel la esperaba. Asi era su vida diaria, asi era como su vida funcionaba, nada más ni nada menos.
-¿Que tal su día jovencita?-dijo el
Kathy sonrió- curioso señor Chapmel, curioso
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