(Por enésima vez el paciente cruza el umbral, ya no con miedo, sino con artazgo y cansancio. Se vuelve a sentar en la silla de siempre sin necesidad ya de una invitación y espera al dentista con incertidumbre.)
SRA. DENTISTA: (aparece una mujer en el escenario nunca ante vista, aunque aparentemente conocida por el paciente que con una mirada contrariada la saluda) Hola ¿como estas?
NARRADOR: Tú dime . . .
PACIENTE: Bien, bien. ¿y el dentista?
SRA. DENT.: Eh él . . . decidió que . . .bueno . . .el punto es que yo te voy a atender hoy.
NARRADOR: Cobarde.
SRA. DEN: OK voy a ponerte ese braquet , no vas a sentir nada y lo haré lo más rápido que pueda.
NARRADOR: Vamos a ver . . .
(Paciente abre la boca)
(a continuación la dentista comienza a trabajar, primeo con pinzas y algodones, luego con el braquet en cuestión y pegamento. Finalmente usa una luz espacial para secar el pegamento. No han pasado más de 20 minutos desde que el paciente abrió la boca cuando la dentista ya había terminado)
SRA. DEN. Listo. Ya quedó.
PACIENTE:¿En serio?
SRA DEN: Si
PACIENTE: ¿Sin más?
SRA DEN: Sin más.
NARRADOR: A pos bueno.
(Paciente se levanta todavía extrañada y no muy convencida. Mira hacia atrás antes de cruzar el umbral)
SRA DEN: Ya puedes irte. Terminamos por este mes.
(Paciente se va con media sonrisa en el rostro)
NARRADOR: ¿Osea que todo el teatro que me armó el otro fue de oquis?
PACIENTE: Aparentemente, si.
NARRADOR: Pus ya ves.
(Narrador y paciente cruzan umbral juntos)
No hay comentarios:
Publicar un comentario