sigo soñando con fantasías para sobrellevar la cuerda realidad

martes, 19 de octubre de 2010

Oh que la . . .!

(Pues bien, de nuevo se hace la cita, de nuevo, arribó al dentista, de nuevo me operan)



(Están Dra., Dentista y Paciente en la silla del dentista)


DENTISTA: Bueno, chicas, las dejo solas. Dra., usted puede desde aquí ¿no es así?

NARRADOR: Mejor ya ni te apareces ¿verda?
(Dentista se va)


DRA: Bueenoo . . Vamos a ver que haremos ahora



NARRADOR: De nuevo la operación comenzó, pero con un cierto aire más agresivo hacia mis mandíbulas. No dolía lo más mínimo, ya que la mitad de mi cara estaba adormecida y hormigueante. De cualquier forma uno se da cuenta cuanta aplican contra uno mismo. Ya no sentía el leve roce de lo que sea que estaban usando, sino una clara palanca del instrumento contra mis mandíbulas, acompañado de la mano de la asistente agarrando tenazmente mi barbilla.
 Curiosamente, cuando uno esta relajado, sus sentidos de lógica, imaginación e intuición funcionan de manera más aguda y audaz, por lo que el resto de la operación está un tanto muy borrosa. La razón de esto es que mi mente escapó del consultorio para ir a ése lugar al que todos vamos al fantasear. Fue sólo hasta que tenía la boca entumecida de tanto tenerla abierta sin haber pronunciado palabra que la operación finalmente tocó su fin.

DRA: Listo. hemos terminado, le llamaré al dentista.
(Llegael dentista y abre la boca del paciente para inspeccionarla como un cirquero habre la boca de un león para entretener.)

DENTISTA. Todo se ve en orden dra. Creo que procederemos a colocar el braquet.

NARRADOR: ¿Qué braquet?

PACIENTE: ¿Ge gaguet?
( El dentista hace caso omiso y sale del escenario. Cuando vuelve trae consigo un monton de instrumentos que tanto podrían pertenecer a un consultorio dental como a un negocio de taxidermias.)

DENTISTA: No te procupes, no tardaremos nada
(No pierde un instante y pone manos a la obra. Pero la forma con la que maniobra en el paciente se va volviendo cada vez más ruda y tosca. Finalmente se reclina en su silla dramaticamente y se "seca" el "sudor")

DENTISTA: No puedo. No es posible que consiga hacer nada en estas condiciones. Nunca había tenido semejantes condiciones. Hay demasiada sangre . . . demasiada saliva . . .

NARRADOR: ¿Me estas llamando babosa?
(El dentista continua con su trabajo, aunque cada vez con más brusquedad, más rudeza, más desesperación. De nuevo hace una pausa dramatica hundiendose en su silla y quitandose las gafas com quien va a dar la noticia a un enfermoo deque es terminal)

DENTISTA: No. No es posible. No puedo hacerlo con estas condiciones. Nunca había pasado algo asi, pero . . . lo siento , tendrás que volver otro día.
(Cual resorte, el paciente se levanta, se enjuaga la boca en un lavabo y ya se dispone a cruzar la puerta cuando . . .)

DENTISTA: (Con una voz anormalmente seria) No creas que te libraste ¿eh? volveremos a vernos . . . pronto . . .(recupera su voz normal: la de un dentista pedante de comercial) Nos vemos en una semana . . .
¿Te parece?

(el paciente se retira sin decir nada)






1 comentario:

  1. Aahhh, Como no olvidar esa Violencia pasiva que resiste uno bajo las garras del dentista, ademas, por si fuera poco, siempre usan su tapabocas, me siento como un rehen frente a un terrorista con pasamontañas.
    Una vez mas aplaudo el extraordinario realismo crudo de la narración!!

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